Hasta siempre!
Estoy convencida desde casi siempre, que cuando fallecemos sólo se muere el cuerpo y el alma va a descansar a la Luz, a nuestra casa, de donde realmente somos y venimos. Allí descansamos, nos encontramos con otras almas que ya partieron, allí todo es perfecto, se acaba el dolor, el sufrimiento y cualquier otra cosa que nos pudiese molestar mientras vivimos esta experiencia humana.
Y aún sabiendo todo eso, es completamente humano, romperse de dolor cuando un ser querido marcha a descansar a la Luz. Ayer partió la mamá de una amiga. Es una amiga de hace muy poquito tiempo, pero de esas que te calan muy profundo por ser una mujer extraordinaria de corazón y completamente llena de magia. Un alma bonita, de esas personas que cuando sentí como vibraba yo quería que estuviese en mi vida. Como ya le dije un día, nos conocemos de poco en esta vida,pero seguro que hemos compartido mucho en otras experiencias y estoy tan feliz de que ahora Dios nos cruzara.
Hoy ella, con su alma rota de dolor por la perdida de su gordita, nos ha regalado, a todos los presentes, la imagen de la despedida que sólo una mujer extraordinaria como ella es, puede hacerle a su madre, que pese a no haberla conocido estoy completamente segura que también lo es.
En el momento, quizá mas duro de todos, cuando después del oficio religioso de despedida y los agentes funerarios vienen a por el ataúd. Ella con todo su dolor, llena de congoja, rota por la despedida pero a la vez llena de amor infinito y sabiendo que ella está en paz, se ha arrodillado y ha besado el féretro de su mamá, llena de luz, de respeto, de amor infinito y agradecimiento de una forma que iba más allá de lo humano. ¡Cómo te has rendido al dolor y lo has llenado todo de amor! Te honro amiga, esa imagen tuya, despiendote del cuerpo de tu madre, era digna de que Miguel Ángel la hubiera pintado en la misma Capilla Sixtina.
Y si antes ya sabía que eres una mujer extraordinaria, ahora sé que eres de esas personas que son capaces de llevar Luz a los demás hasta en sus días más oscuros. ¡Gracias por ser como eres, querida amiga!
Dedicado a ti, a la de los pelos rizados, a tu madre y a vuestro amor.
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