24 horas en el Hospital
Sólo fue eso un día, pero parecieron semanas..., estar inmersa en ese ambiente de dolor, miedo nervios y cansancio de madres y niños, allí metidos, ellas en butacas rompe riñones y ellos en cunitas de cristal. Los días previos al ingreso ya teniamos a los nervios de inquilinos. Estabamos alterados irritables, nerviosos, esa sensación de motor arrancado dentro del estomago fue mi compaña. Y el peque no era ajeno a que algo raro pasaba. Yo le explicaba lo que sabía del proceso, le abrazaba y le explicaba que no podía evitar estar nerviosa. Creo ciertamente que comprendia todo, y se me partía el alma cuando me contestaba:-Si mamá. Cuando llegamos al Hospital, tras verlo el cirujano, llegaron los nervios en forma de ola de calor, de sequedad en la boca y suspiros de abuela. Había que hacerle una analítica, me horrorizan las agujas,pero como cualquier madre hubiese cambiado el bracito de mi niño por el mío gustosa. Le pedí a su padre que lo acompañara, yo no me veía con valor. En la sala de...