Entradas

Mostrando entradas de 2026

Florece, querida

 Bellos, alegres y olorosos se muestran los geranios en mi balcón. Su fragancia sutil y amable me embriagan y conectan con la alegría de la primavera. Simplemente mirar sus diferentes colores son un regalo cada mañana y así embelesada con dicho éxtasis de colores....me removió una pequeña tristeza, al desviar la mirada sintiendo que todas las suculentas también estaban allí bellas a la vez que tímidas, tus flores tambien estaban allí, dignas de ser admiradas.  Entre las flores no hay competencia, cada una es ella misma, vive plena en su propia esencia y forma. Ninguna quiere ser otra flor y conviven felices cada cual con lo que le tocó vivir. Una rosa no pretende ser una orquídea, un pequeña flor de jazmín,nos relaga su olor en las tardes noches y no se siente  mal por no ser  una majestuosa ortensia.  ¡ Cuánto nos toca aprender de ellas! Las flores no gastan energía intentando ser una flor que no es, no se avergüenzan de ser lo que no les ha tocado, solo viven ...

Recuerdos de mi abuela

 Oír a una señora hablando con su hijo por teléfono en un perfecto y correcto acento granaíno de interior, me trasladó de una forma mágica e inmediata a otro lugar. Las palabras que la señora decía dejaron de percibirlas mis oídos y fue ese acento recio y casi seco el que me llevó como un rayo a la presencia  de mi abuela Dora. Mi abuela era  granaína y aunque vivió muchos años en Málaga, nunca perdió parte de ese acento, que a mí, de pequeña me parecía tan diferente y amoroso  de su boca. Murió cuando yo era relativamente chica, pero por suerte pasé  bastante  tiempo con ella; tiempo de ese que ahora modernamente llamamos " tiempo de calidad". Y aunque mi perimenopáusea me haga olvidar cosas cada día y la niebla mental me haga no poder poner nombre a objetos cotidianos,   tengo sus recuerdos tan cercanos como si hubiese estado ayer mismo con ella.Recuerdo su voz, su olor, su sonrisa con su muela de oro, como siempre era poco lo que habíamos comid...

El Marinero y la Luna

 En sus ojos vi la luz, que mi alma tanto ansiaba. Su brillo chispeante se adentro tanto en mi, que agitó cada célula, cada recoveco oscuro de mi ser que ni yo misma era capaz de habitar. Yo, que por aquel entonces, me sentía herida y confusa, lo tomé, con mi mayor ímpetu, como la primera bocanada de aire que respira un recién nacido. Y justo eso, fue para mí, un aliento de vida que resucitaron mi cuerpo y mi alma marchita. Nunca había recibido tanto, fue tan majestuoso sentirse tan amada, tan cuidada, tan respetada incluso en esa parte de mi que tanto me costaba mostrar al Mundo. Cada vez que tu mano acariciaba mi cabello y con una sonrisa tímida me dabas un beso de buenos días, yo, me sentía como una princesa de un cuento de hadas, así que en poco tiempo, tengo que admitir que comencé a creer en los Cuentos . Cada beso, cada caricia inocente, cada embestida de sexo salvaje, mirar aquellos ojos infinitos, tus carcajadas  cuando le contaba cualquier cosa.....todo lo que vivía ...