El Marinero y la Luna
En sus ojos vi la luz, que mi alma tanto ansiaba. Su brillo chispeante se adentro tanto en mi, que agitó cada célula, cada recoveco oscuro de mi ser que ni yo misma era capaz de habitar.
Yo, que por aquel entonces, me sentía herida y confusa, lo tomé, con mi mayor ímpetu, como la primera bocanada de aire que respira un recién nacido. Y justo eso, fue para mí, un aliento de vida que resucitaron mi cuerpo y mi alma marchita.
Nunca había recibido tanto, fue tan majestuoso sentirse tan amada, tan cuidada, tan respetada incluso en esa parte de mi que tanto me costaba mostrar al Mundo.
Cada vez que tu mano acariciaba mi cabello y con una sonrisa tímida me dabas un beso de buenos días, yo, me sentía como una princesa de un cuento de hadas, así que en poco tiempo, tengo que admitir que comencé a creer en los Cuentos .
Cada beso, cada caricia inocente, cada embestida de sexo salvaje, mirar aquellos ojos infinitos, tus carcajadas cuando le contaba cualquier cosa.....todo lo que vivía seguía alimentando aquel cuento de hadas, que yo jamás podría haber creído que existiera.
Así transcurrió uno de los veranos más fantásticos de mi vida, ese verano infinito de cuento de hadas. Lleno de amor en cada bahía, en cada instante, en cada aliento, en cada rayo de luna, en cada amanecer. Allí, en la luz de tus ojos.
Un día sin esperarlo, el verano se tornó tormenta. La lluvía, los rayos y los truenos, hicieron desaparecer al marinero de ojos brillantes. Yo, desolada, me armé de paciencia y quise creer que cuando pasarala tormenta, aquel marinero de ojos infinitos volvería y retomaríamos aquel verano del cuento de la princesa y el marinero.
Me aferré a esa idea, durante muchas lunas y con el corazón partido en desamor y la mente agitada comencé a pedir una explicación al Cielo del porqué ese verano acabó. Nunca recibí respuestas, asi que me tocó hacer eso en lo que yo era experta, coger todos los trocitos de mi alma llenos de dolor y guardarlos a buen recaudo, para que nadie los viera.
Y me enfadé mucho y no sé con quién, porque no podía entender porqué no podía seguir siendo la princesa del marinero ¡Yo, no había pedido cambiar de papel!¡Yo, quería seguir siendo la protagonista del cuento de aquel verano infinito!!! Así, sobreviví mucho tiempo, con días donde intentaba que nadie notase que estaba rota y con noches desgarradoras y oscuras del alma, donde los rayos del sol me despertaban en una almohada llena de lágrimas.
Aquel dolor tan profundo me llevó a odiar hasta mi propio cuento, a la luz de aquellos ojos y a ese verano infinito que no sabía como sacar de mis entrañas para que dejase de doler.
En cada intento de recomponerme, aparecía la princesa del cuento, apenada, reclamando su papel y yo, la acogía con mi toda mi herida de niña abandonada. Entonces todo volvía al instante de dolor desgarrador de aquel día de tormenta que acabó con mi cuento de hadas.
Aquel verano muchos años después, seguía desgarrandome. Llegué incluso a negarlo, a querer engañarme y disociarme de la parte de mi que vivió ese verano de amor de cuento de hadas. Esto me ayudó a creer durante un tiempo que comenzaba a sentirme más en calma, aunque dentro de mi yo me sentía aún demasiado rota.
Así que una noche de primavera, junto al Mar, mirando la Luna llena, disfrutando de su hipnótica presencia, me atreví a pedirle que me ayudase a liberar todo el dolor que había guardado durante tantos años. La Luna, me sonrió llena de calma y sabiduria absoluta. Bajó hasta la orilla de mar, sin hablar, sólo sonreía y me abrazó. En su abrazo me reconforté y me sentí majestuosamente vulnerable. Y lloré, lloré mucho y más profundo que nunca antes había hecho. Y me reconcilié con mi princesa, que habitaba aún enfadada en algún rincón de mi alma. Tambíen pudimos abrazarnos y hacer las paces con aquel verano infinito. Nos sentimos afortunadas de haber protagonizado ese cuanto maravilloso.Ese cuento en el que yo jamás había creído, había ocurrido, no me lo inventé y fui su protagonista mientras duró.
Duró un verano infinito y fue maravilloso.Fue un regalo del Universo descubrir que la luz que vi en sus ojos fue el reflejo de la Luz de mi Alma.
Dedicado al marinero, a todas las princesas que somos, que fuimos y seremos, porque también está bien, ser princesas si nos apetece. A mi hermana Luna, para que también pueda abrazar a su princesa. A mi hermana Cherokee Tabarrita, para que siga escribiendo ese cuento de princesas que tanto admiramos. A mi hermana Rosita, para que siga haciendonos ver nuestro propio brillo en sus ojos cándidos, a mi sobri perruna Blu porque es la princesa pelua' más bonita y a mi bruji hermana catalano-cordobesa para que la Luna la abrace muy fuerte y se lleve todos sus dolores del alma
Comentarios
Publicar un comentario